Miedocres


Estan por todas partes. No es que vivan entre nosotros. Es que sonanbulean por nuestra vida muertos de sueños.
Disimulan sus líneas de impresión, se tiñen las ganas de gris y se especializan en ninguneo, pero si te fijas bien, por ahí andan.
Da igual que ejerzan como banqueros, agentes de seguros, inspectores de Hacienda, auditores, consultores, jefecillos, empleados o jornaleros. Los reconocerías enseguida por su hedor a moqueta, naftalina y cubículo de PVC. Son inconfundiblemente confundibles.

Para sobremorir necesitan poca luz y menos cuidados, regarlos a fin de mes con un sueldo abonado de trienios y sobre todo jamás dejarlos cerca de tener que tomar una decisión. Porque ellos hace tiempo que tomaron la suya. Todo acabó cuando decidieron no decidir. Todo se fue al garete el día que dijeron vale! Y desde entonces, la vida les hace una mueca de “rictus mortis” muy parecida a una sonrisa.
Para ellos ser feliz es aprender a conformarse. Y si no estas de acuerdo, pues también les parecerá bien. Graduarse a los 22 y prejubilarse a los 55, y por en medio, pagar una coma dos hipotecas, preñarse un par coma tres veces, y soñar solo las noches que duermen mal. Pocas contradicciones, solo alguna que otra alergia a la inestabilidad, fobia a la incertidumbre y una vida marital plagada de efectos secundarios.
Lo mejor que les puede pasar es que un día cualquiera (porque estas cosas siempre pasan un dia cualquiera) les aparezca un AK-47 en la mano, una menor en el disco duro, un bultito en la piel o una maceta en la cabeza, y entonces, bueno, como que todo cobre un poquito de emoción. Para ellos y para los demás, porque siempre encontramos al típico vecino que hará lo que sea por salir en el informativo de sobremesa de turno diciendo que era “un vecino de lo más normal, jamás lo habríamos imaginado” y si no mirar el caso Fritzl….

También los hay más discretos, los que no se conforman con morirse una vez y prefieren morirse un poquito cada día, esos cualesquiera que despiertan el día menos pensado, ese en el que todo suele ser demasiado tarde y se hacen las preguntas previas al fin de todas las cosas. ¿Que coño he hecho con mi vida? ¿Quien me ha robado el mes de abril? ¿Porque no lo cubre el seguro?

Que vivan los miedocres! Que mueran todos también. Pilar básico que sustenta por cojones el prestado del bienestar. Los que pagarán tus pensiones, tus viajes en bus a las afueras de tu ciudad, la Gold Card para todos los museos que jamás quisiste visitar, tu silla de ruedas con motor electromecánico y tu psicólogo geriátrico en prácticas.
Por eso, si alguna vez te cruzas con alguno de ellos, dale las gracias. Por eso, y por creerse que lo malo es cambiar, lo necesario es tener un billete de vuelta, lo peligroso es intentarlo, lo importante es tener para poder ser, o que lo crucial es renunciar a luchar contra sus propios miedos, que para eso estan las grandes corporaciones, para que nos los den luchados, troceados y metidos en bolsitas aptas para el microondas.
Dale las gracias e inmediatamente después hazte un favor. Pilla a la primera persona que veas y échale un polvo. Igual no te ayuda para nada, pero mira, este post tampoco, y no veas lo bien que me lo he pasado escribiendolo! jeje!

2 comentarios para “Miedocres”

  1. maivista Dice:

    Qui destacaria ni no existíssin aquests?

  2. crmel Dice:

    També tens rao tú! Te veo aguda..jajajaja!!

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